miércoles, 14 de octubre de 2009

sanatorio de sierra espuña

Antiguo Sanatorio de Tuberculosos de Sierra Espuña es el nombre que reciben los restos del edificio que albergó a enfermos de tuberculosis y lepra en la Sierra de Espuña entre 1917 y 1962. Se encuentra en la pedanía de El Berro, dentro del Término Municipal de Alhama de Murcia. Sin embargo, es propiedad de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y el acceso a él se encuentra prohibido por el alto riesgo de derrumbe que existe.

Construcción

La primera piedra se pone en el último trimestre de 1913 cuando las autoridades regionales tienen que tomar decisiones drásticas ante los estragos que estaba causando la tuberculosis entre la población civil. Dado el caracter contagioso de esta enfermedad se decide recluir a los enfermos en un lugar aislado; además, hasta entonces, el aire puro y limpio de la sierra era el mejor alivio que existía.


La obra se prolongará durante varios años concluyéndose en 1917 la primera planta del hospital, aunque no fue hasta 1934 cuando se terminó por completo. La explicación de una construcción tan lenta radica en que fue levantado por los propios vecinos, normalmente, en verano, aprovechando los inviernos para recaudar fondos. En 1931 el edificio pasó a ser propiedad del Estado.


La estructura la forman tres alas de dos alturas y el sótano. Con los años se fueron añadiendo la casa del conserje, el depósito de cadáveres, los velatorios, un acueducto para recoger agua del deshielo, etc. La cubierta es a dos aguas y en el centro hay un torreón típico de las construcciones de la época. De cara a la fachada principal se levanta la escultura de Cristo.

Edificio del mortuorio exterior.
Pintada en el mismo edificio.
Los años de servicio

Una vez concluída la larga obra empiezan a trasladarse los enfermos al lugar. El hospital contaba con doscientas camas y 50 empleados. En la planta superior se ubicaron los enfermos más graves que necesitaban reposo y estaban aislados; mientras que, en la planta baja lo hicieron los menos graves pudiendo dar incluso paseos por la sierra y ser visitados por los familiares. Normalmente la mayoría acababa subiendo a la planta alta y muriendo tras una larga agonía. Una vez a la semana subía en carro el sepulturero del Cementerio de Alhama a recoger los cadáveres para darles entierro. En invierno, con los caminos nevados, se convirtió en el único enlace entre el hospital y la civilización.


A parte de sanatorio, el edificio se convirtió en ambulatorio para los vecinos de Aledo y El Berro. De esta guisa llegamos al año 1949 cuando se descubre la estreptomicina que supuso un cambio radical en el cuidado de enfermos con tuberculosis. Poco a poco muchos de los internos fueron recuperándose de las graves dolencias que padecían y dados de alta. Los pocos que quedaron se trasladaron al Hospital Provincial de Albacete. El Ministerio de Sanidad decide entonces reconvertir el complejo en un orfanato.

Los elevados gastos de manutención de un edificio de tal envergadura llevan al Ministerio, en 1962, a declararlo como no rentable provocando su cierre.

La reapertura.

A principios de la década de 1980 el Gobierno Regional, con las competencias en materia de sanidad ya transferidas, hace una fuerte inversión para reconvertir la antigua casa de cura en un albergue juvenil. No obstante, la falta de presupuesto hace que sólo se rehabilite el ala izquierda, quedando el resto igualmente abandonado. Aunque el nuevo albergue se promocionó a bombo y platillo apenas tuvo afluencia de jóvenes, declarando los pocos que fueron lo incómo e inóspito del sitio por tener contiguas las viejas ruinas hospitalarias. Tras varios veranos de decadencia, en 1995, se echa el cierre definitivo. Inicialmente se le puso vigilancia para evitar que fuera vandalizado pero esta fue retirada en 1997.
La leyenda.

Desde que en los años sesenta del Siglo XX cerrara sus puertas el Sanatorio una leyenda negra pesa sobre él siendo muchas las personas del lugar que a lo largo de los años afirman haber tenido en él experiencias paranormales.

Nosotros fuimos testigos de un gran portazo,sin que hubiera ninguna pequeña brisa o soplo de aire y estando en una de las plantas de un levegrito como en la lejania y unos cierres de puertas o ventanas.


Todavia queda en el recinto material de su uso como albergue.
Pijamas del ejercito abandonados en una de las habitaciones.
La famosa pintada de colegio abandonado y que tambien encontramos en el colegio de agost.
Pasillo y habitaciones de las que mejor estado tiene el edificio.
Vistas del ascensor.

Vistas de la zona mas vandalizada del edificio.

Camara frigorifica en la planta sotano.

En la zona de los bajos del edificio se estubieron usando exporadicamente como mortuorio,segun me explicaron en un viaje de trabajo a alhama de murcia.

Por esta ventana se sacaba a los difuntos cuando era usada la planta baja como mortuorio.

1 comentario:

julia dijo...

Enhorabuena Jose me gusto ver estas fotos, un saludo Julia